domingo, abril 15, 2007

Por la palabra

Encontré esta nota entre las muchas que circularon por Internet durante la semana que sucedió a la muerte del Profesor Carlos Fuentealba. Me pareció de cierta profundidad. Hace una buena pintura de la situación. Es un poco desangelada, cínica, brutal. Triste, muy triste como los hechos vividos. Pero plantea problemas importantes y profundos:

"¿qué pasa con la Palabra qué tendría que hacernos mejores?"
"¿siempre estaremos así?

Mónica Sicovich

Otra vez el negro Buitre, mascota de criminales, desplegó sus alas. Otra vez las hienas de distinto color pelearán y tironearán por los restos de los que pelean, que hoy es un maestro, un docente, uno de los que quieren llevar y traer la palabra que debería hacernos mejores, que debería hacernos más humanos... Ironías del Destino, parece que aún no hacemos las cosas bien. Que esa palabra que nos debería hacer mejores no llega a todos los oídos y si llega, no nos hace mejores...
Saldrán (otra vez) los oscuros búhos de la reacción a explicar lo inexplicable, a justificar lo injustificable, a mentir, a disculparse hipócritamente, a sollozar y sobre todo a proponer el olvido...
Saldrán (otra vez) los pavos reales de vanguardias revolucionarias que también explican todo, siempre pero siempre explican todo y nos dirán, enardecidos con su plumaje desplegado ¿Vieron? ¿Vieron?...
Saldrán moderados, progres, conservadores, liberales, populares, posmodernos...
Todas las alimañas van a caminar sobre la tristeza, la infinita tristeza de Carlos, El Neuquino empujado desde el borde del Precipicio, ese docente que ya no nos puede acompañar en la pelea de todos los días por la palabra, esa palabra, esa palabra que lo empujó a la calle. Carlos debe tener una tristeza parecida a la nuestra porque los asesinados solo pueden estar tristes. El único que sonríe es el asesino. Y la cohorte de pusilánimes que lo rodea, lo adula, lo protege.
Todas las alimañas, todos los miserables, todos los canallas saldrán a balbucear espasmos de podredumbre en los medios y gritarán hasta aturdirnos. Los Predadores estarán de fiesta, devorándose unos a otros.
Los buenos, como los viejos Elefantes, se juntarán despacio, rabiosos, pacientes, sabios y sabrán que no volverá a ocurrir, que no lo van a permitir, que esto no va a quedar así...
El Lunes suspendemos esa Palabra por la que murió, entre otros, esta vez Carlos, El Neuquino. Porque tenemos que pensar que pasa con esa Palabra. El Lunes no gritamos ni hablamos porque la muerte nos sume por un momento en un silencio imprescindible. Porque el Silencio grita y aturde. Porque estamos rabiosos, llorosos, impotentes...
Pero no siempre estaremos así... No siempre.

Carlos Melone. Claudio Luraghi. Gabriel Scillama. Alejandro Carpiniello. Marcelo Berias.
Cátedra de Política Educativa. Carrera de Ciencias de la Educación.
Facultad de Ciencias Sociales. Universidad Nacional de Lomas de Zamora

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